2019-nCoV
es un virus de nueva aparición que forma parte de la familia de los
coronavirus. El primer caso fue detectado el 31 de diciembre de 2019 en la
ciudad china de Wuhan, producto del contagio desde una especie de serpiente a
un humano en los mercados de la ciudad.
No se
conoce hasta ahora el mecanismo concreto de transmisión, pero se cree que puede
hacerlo simplemente con gotas de saliva expulsadas a través de la tos o un
estornudo, de forma similar a como se contagia el virus de la gripe (también de
la misma familia) u otros patógenos respiratorios. Su incidencia en humanos va
desde efectos benignos similares a los de un resfriado común a complicaciones
mayores como enfermedades respiratorias agudas y neumonías como las que han
padecido la mayoría de fallecidos por este virus.
No hay ningún tratamiento específico aprobado hasta la fecha y la alarma ha aumentado por las múltiples incógnitas que rodean a este virus; la facilidad para su propagación de humano a humano; cuánto de peligroso puede llegar a ser; su alcance teniendo en cuenta la enorme densidad de población de las grandes ciudades chinas y su capacidad para viajar a distintas partes del globo en una sociedad tan globalizada. La OMS ha publicado un sitio web con la información del mismo y las medidas básicas de protección.
¿Qué impacto tendrá en la industria tecnológica?
Todas las bolsas mundiales y
especialmente la china, han registrado importantes caídas que han reducido el
valor de mercado de las grandes empresas. El Shanghai Composite se hundió ayer
casi un 8% en su reapertura después de una semana cerrada por las festividades
del Nuevo Año Lunar y el temor a un desplome que ha terminado sucediendo a
pesar de la inyección de liquidez del gobierno chino en la mayor operación
desde este tipo desde 2004.
La caída ha sido mayor en la
apertura de la bolsa de Shenzhen, la segunda más importante de China con un
mayor peso de firmas tecnológicas y que a la vuelta de vacaciones se ha
desplomado un 8,8%, sin precedentes desde el año 2015 y la mayor caída intradía
de sus historias. Otras bolsas asiáticas como el Nikkei japonés o la de Hong
Kong también han caído con fuerza los últimos días. Sin tanta profundidad, las
bolsas internacionales también han terminado contagiándose. Se teme que la
presión bajista siga presionando en el corto plazo hasta que no se frene los
contagios. El impacto en la economía china será sensible (se calcula en el 2%
del PIB), pero limitado en el resto del mundo siempre que el virus no se
convierta en pandemia global.
Retrasos en la producción de tecnología
Un ejemplo lo ha ofrecido el
analista especializado en Apple, Ming-Chi Kuo, que ha rebajado su pronóstico de
envíos del próximo iPhone. Un terminal de bajo coste con lanzamiento previsto
en marzo y cuya producción ha sido afectada según las fuentes.
Las cuarentenas han impedido a
los empleados el acceso a los puestos de trabajo y fábricas y empresas han
tenido que cerrar o mantienen un nivel bajo de producción. Se han citado
grandes como Samsung y Foxconn, pero hay otros muchas. Foxconn, principal
suministrador de Apple, se desplomó un 10% en la bolsa de Taiwan ante el riesgo
de problemas en su línea de suministro.
El brote de coronavirus
también ha provocado la suspensión de eventos como la conferencia con
desarrolladores de Huawei que tenía previsto celebrarse en Shenzhen los días 11
y 12 de febrero y la Semicon Korea 2020, una feria dedicada a semiconductores.
Se espera que el próximo gran evento tecnológico global, MWC 2020 en Barcelona,
pueda celebrarse con normalidad, aunque con menos asistentes desde China.
A pesar de las recomendaciones de la OMS en cuanto al respaldo al Gobierno chino y a no bloquear el turismo y el comercio internacional, es obvio que el coronavirus está teniendo impacto en la economía y en la industria tecnológica. Su impacto final en cuanto a retrasos en lanzamientos o aumentos de precios dependerá finalmente de la propagación del virus.
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El experto
en ciencias informáticas estadounidense Larry
Tesler, a quien se le atribuye la invención de las funciones ‘copiar’,
‘cortar’ y ‘pegar’ en las computadoras, falleció este lunes a los 74 años.
Larry
Tesler se graduó en la Universidad de Stanford y se centró durante mucho tiempo
en la investigación de la inteligencia artificial. Pero por lo que más se le
recuerda es por inventar el sistema de ‘copiar y pegar’ o en su defecto ‘cortar
y pegar’. Desde 1973 hasta 1980 trabajó en Xerox PARC, que es conocido por
desarrollar la primera interfaz gráfica con ratón. Fue aquí donde creó un
procesador de texto llamado Gypsy junto a Tom Mott. Este procesador de textos
habría pasado sin pena ni gloria de no ser porque introdujo una función
esencial en los siguientes años, la función de copiar, cortar y pegar
fragmentos de texto.
En 1980
pasó a trabajar para Apple, donde estuvo 17 años en total. Apple popularizó las
interfaces gráficas en ordenadores personales y gran parte del trabajo de Larry
Tesler estuvo enfocado a esto. En esencia, buscaba que las acciones que el
sistema operativo realizara como consecuencia de las decisiones del usuario
fuesen coherentes y previsibles. Un ejemplo que siempre se suele utilizar es el
de los procesadores de texto: cuando abrimos uno esperamos que al pulsar las
teclas se escriban palabras en la hoja en blanco, en el pasado pulsar la tecla
podía significar que se activase herramientas o acciones determinadas del
programa, es decir, lo que el usuario no se espera.
Parte de su
legado en informática nunca lo llegaremos a conocer ya que se difumina entre la
multitud de funciones creadas por decenas de ingenieros de software en
distintas empresas donde ha estado. No obstante, por lo que siempre se le
recordará es por crear cortar, copiar y pegar, una característica básica en
cualquier sistema operativo actual.
Científicos de la Universidad de
Massachusetts Amherst han desarrollado un dispositivo que utiliza una proteína
natural para generar electricidad a partir tan solo de la humedad del aire.
Se trata de una nueva tecnología que,
según publican en la revista ‘Nature’, podría tener implicaciones
significativas para el futuro de las energías renovables, el cambio climático y
la medicina.
Los laboratorios del ingeniero eléctrico
Jun Yao y el microbiólogo Derek Lovley en UMass Amherst han creado un
dispositivo que llaman un ‘generador de aire’ o generador alimentado por aire,
con nanocables de proteínas conductores de electricidad producidos por el
microbio Geobacter, informa Eureka Alert. El llamado ‘Air-gen’ conecta
electrodos a los nanocables de proteínas de tal manera que se genera corriente
eléctrica a partir del vapor de agua presente de forma natural en la atmósfera.
«Estamos literalmente produciendo
electricidad de la nada –destaca Yao–. El ‘Air-gen’ genera energía limpia
24/7». Lovley, quien ha avanzado en materiales electrónicos basados en
biología sostenible durante tres décadas, agrega: «Es la aplicación más
sorprendente y emocionante de nanocables de proteínas hasta ahora».
«El objetivo final es hacer sistemas
a gran escala. Por ejemplo, la tecnología podría incorporarse en la pintura de
la pared que podría ayudar a alimentar su hogar –explica Yao–. O, podríamos
desarrollar generadores autónomos alimentados por aire que suministren
electricidad de la red. Una vez que lleguemos a una escala industrial para la
producción de alambre, espero que podamos hacer grandes sistemas que
contribuyan de manera importante a la producción de energía sostenible».
Xiaomeng Liu, estudiante en el laboratorio
de Yao, estaba desarrollando dispositivos sensores cuando notó algo inesperado.
«Vi que cuando los nanocables se ponían en contacto con los electrodos de
una manera específica, los dispositivos generaban una corriente –recuerda–.
Descubrí que esa exposición a la humedad atmosférica era esencial y que los
nanocables de proteínas adsorbían agua, produciendo un gradiente de voltaje en
el dispositivo».
Google
diseñó un sobre de papel del tamaño del aparato móvil que sirve para
«esconder» los teléfonos y así ayudar a la gente a usarlos menos y
desconectarse por un tiempo acotado del mundo digital.
Pero ¿cómo
funciona?
El primer paso es imprimir un documento PDF donde está dibujado el sobre y que está disponible en la página de Google. Luego, se debe recortar la plantilla y seguir las instrucciones para armarlo.
Una vez armado, se debe bajar una aplicación, llamada «Envelope». Y así, cuando la persona esté cansada de su aparato móvil, simplemente activa el sistema de descanso, introduce su teléfono adentro del sobre y lo sella. Equilibrio con la tecnología
La
iniciativa -realizada por el estudio londinense «Special Projects»-
es parte de la plataforma de Google llamada «bienestar digital», que
realiza experimentos con el fin de ayudar a las personas a «encontrar un
equilibrio con la tecnología».
Una vez en el sobre, el teléfono transforma por completo su funcionalidad pues ya no actúa como «inteligente» sino como un aparato básico que solo sirve para realizar llamadas (a través de los botones impresos que se iluminan sutilmente) y sacar fotos o grabar videos que pueden verse únicamente cuando el móvil es retirado del sobre.
Actualmente,
el sobre solo es compatible con el teléfono de Google Pixel 3a pero en el futuro pretenden extenderlo a otros modelos.
«Muchas
personas sienten que pasan demasiado tiempo en sus teléfonos y luchan por
encontrar un equilibrio con la tecnología», se dice en la presentación del
proyecto en la página web de Google.
La decisión
del gigante tecnológico de crear este objeto -explican- tiene que ver con una
reciente tendencia de personas que están optando por comprar un segundo
teléfono más simple (como los antiguos modelos Nokia) para utilizar durante sus
vacaciones o fines de semana.
«Queríamos
crear una versión más accesible de esto, que permitiera a las personas probar
un día sin un teléfono sin comprometerse a comprar un nuevo dispositivo»,
dicen.
Hay
compañías que están yendo más allá y están creando móviles modernos (pero
básicos) especialmente para reducir la dependencia a la tecnología, como The Light Phone.
Con todo esto en el mercado, crecen las alternativas para quienes se quejan y acusan a la tecnología de haberlos hecho adictos a su teléfono.
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El desarrollador de software antivirus
Malwarebytes compartió hoy su Informe sobre el estado del malware para 2020,
que sugiere que el malware para Mac se está volviendo mucho más común.
Por primera vez, las Mac superaron a las PC con Windows en la cantidad de amenazas detectadas por punto final. Malwarebytes detectó 11 amenazas por punto final para sus usuarios de Mac, en comparación con 5.8 para sus usuarios de Windows. Las amenazas de Mac aumentaron bastante de las 4.8 amenazas detectadas por punto final en 2019.
Malwarebytes dice que hubo un aumento del
400 por ciento en la prevalencia general de las amenazas de Mac en 2019, pero
parte de ese aumento es atribuible a un aumento en la base de usuarios de
Malwarebytes para Mac, por lo que las métricas de amenazas por punto final se
usaron para fines de comparación. Malwarebytes afirma que el número promedio de
amenazas detectadas en una Mac ha superado a Windows «en gran
medida».
Estos datos solo incluyen amenazas
detectadas por el software Malwarebytes, por supuesto, y están limitados a los
usuarios de Mac que tienen instalado Malwarebytes. Es posible que muchos
usuarios de Mac no instalen software antivirus como Malwarebytes hasta que haya
una señal de que algo está mal, por lo que es importante tenerlo en cuenta al
ver estos números.
El adware en general fue más agresivo en
2019, apuntando a puntos finales de consumidores y negocios en dispositivos
Windows, Mac y Android. Hubo un total de 24 millones de detecciones de adware
de Windows y 30 millones de detecciones de Mac, y las principales detecciones
de amenazas de consumidores pertenecen a familias de adware.
La mayoría de las amenazas de Mac no son
tan peligrosas como algunas de las amenazas detectadas en las máquinas con
Windows y consisten en adware y programas potencialmente no deseados. La
familia de malware de Mac tradicional más común, OSX.Generic.Suspicious estaba
muy por debajo de la lista de detecciones de malware específicas de Mac en el
puesto 30.
Los programas potencialmente no deseados incluyen aplicaciones de «limpieza» como MacKeeper y MacBooster, junto con aplicaciones como Advanced Mac Cleaner, Mac Adware Cleaner y otras. De todas las amenazas de Mac, solo un incidente utilizó una técnica distinta a engañar al usuario para que descargue y abra algo que no debería.
Según Malwarebytes, el adware y los problemas no deseados se están volviendo una molestia más notable para los usuarios de Mac en general, y los usuarios de Mac ya no pueden decir que sus sistemas son inmunes al malware.
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Lo más probable es que nunca te hayas
preguntado si existe un límite de caracteres en el sistema de nombres de dominio,
pero la respuesta es sí.
El tamaño máximo de un nombre de dominio,
según la sección 2.3.4 en el RFC 1035 del estándar de Internet, es de 255
octetos, siempre que las “etiquetas” del dominio (que incluyen el dominio de
nivel superior y los subdominios) no superen los 63 octetos. Como explica
Microsoft, esto equivale a un máximo de 253 caracteres ASCII y dos bytes de longitud.
Para que nos entendamos:
es.gizmodo.com se codifica como 2 e s 7 g i
z m o d o 3 c o m 0
Los puntos no se codifican, pero hay un
byte de longitud por cada uno de ellos, así que, a efectos prácticos, cuentan
como un carácter más
Pero sigue sobrando un byte de longitud al
principio y otro al final
Aunque es.gizmodo.com tenga 14 caracteres, ocupa 16 octetos Por eso, el dominio más largo posible tiene 253 y no 255 caracteres
Por supuesto, ya hay quien se ha encargado
de crear una web con la URL más larga permitida por el registro de nombres de
dominios:
En este caso, el dominio está compuesto por
227 letras y 26 puntos que, sumados, alcanzan el máximo de 253 caracteres. Para
complicarlo aún más, el autor ha incluido todas las letras del abecedario
usando una curva exponencial según la fórmula 1 + 62 * (10/7)^(x-26).
Además del dominio de nivel superior “me”,
tiene 1 “a”, 1 “b”, 1 “c”, 1 “d”, 1 “e”, 1 “f”, 1 “g”, 1 “h”, 1 “i”, 1 “j”, 1
“k”, 1 “l”, 1 “m”, 1 “n”, 2 “o”, 2 “p”, 3 “q”, 4 “r”, 6 “s”, 8 “t”, 11 “u”, 15
“v”, 22 “w”, 31 “x”, 44 “y” y 63 “z”. No podría haber una “z” más porque el
tamaño máximo de etiqueta son 63 octetos.
Así que… ese es el dominio más largo posible.
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